Tus aliados adaptógenos

Como siempre menciono, es fundamental saber leer los mensajes del cuerpo y, si este manifiesta cansancio, fatiga y bajas defensas del sistema inmunológico, no sobre exigirlo ni forzarlo a estar “bien” con sustancias estimulantes como el café, el té negro y el té verde, entre otros, si no, acompañarlo con adaptógenos en su prevención y recuperación de situaciones de estrés. Lee esta nota para conocer todo sobre tus aliados adaptógenos.

Tus aliados adaptógenos

¿Qué son los adaptógenos y cómo funcionan?

Los adaptógenos son un grupo diverso de sustancias de origen vegetal (principalmente) que brindan un apoyo de amplio espectro para equilibrar y fortalecer el funcionamiento del cuerpo como un todo, aunque algunos adaptógenos tienen afinidades por órganos, sistemas corporales o etapas de la vida específicas.

Puntualmente, los adaptógenos son capaces de aumentar la resistencia a factores químicos (distintas drogas, sustancias presentes en el aire), físicos (hipo e hipertermia, ruidos, ondas, radiaciones, gran esfuerzo físico, etc.) y biológicos (nutrición inadecuada). En otras palabras, los adaptógenos aumentan el nivel de adaptación fisiológica favoreciendo una rápida movilización de la energía corporal y de las reservas energéticas bajo condiciones extremas. A su vez, favorecen una rápida recuperación de éstas tras situaciones de estrés.

“Los adaptógenos tienen la capacidad de retardar el proceso de envejecimiento biológico al reducir el impacto de los factores fisiológicos del envejecimiento, principalmente la oxidación y el estrés. Los adaptógenos ayudan a reducir el desgaste del cuerpo, equilibran la actividad anabólico-catabólica (acumulación / destrucción), reducen la inflamación y reducen la formación de radicales libres. Como tales, son un componente importante de cualquier programa de longevidad”.

El término “adaptógeno” fue inicialmente introducido por N.V. Lazarev, en 1947, para describir la acción del dibazole (2-benzilbenzimidazole: una droga antihipertensiva) que era capaz de aumentar la resistencia no específica del organismo a influencias adversas. Tomando como referencia la planta adaptogénica Eleuthero / ginseng siberiano (Eleutherococcus senticosus), Brekhman en 1958 indica que un adaptógeno se caracteriza por:

• Ser completamente inocuo al organismo; tener una gran gama de acciones terapéuticas; causar alteraciones mínimas, o ninguna, en el organismo; y manifestar su acción solamente frente a un desafío del medio (esto hoy en día es cuestionable y, en mi criterio, ya no aplica, debido a que sabemos que ninguna sustancia es inocua y en exceso cualquier componente puede tener efectos nocivos).

• Tener una acción no específica de aumentar la resistencia a las influencias negativas para un gran espectro de factores físicos, químicos y biológicos.

• Tener una acción normalizadora y armonizadora, e independiente de la evolución del proceso patológico.

¿Cuáles son los efectos de los adaptógenos?

Muchos de los adaptógenos son plantas que pueden adaptarse a duras condiciones de vida. Es esta resiliencia innata lo que hace que estas plantas sean tan poderosas. Cuando ingerimos una hierba adaptógena, ayudamos a nuestro cuerpo a responder mejor y manejar los factores estresantes, tal como lo hace la misma planta para sobrevivir en la naturaleza. Estos factores estresantes pueden ser ambientales, fisiológicos o dietéticos.

El mecanismo de acción de muchos adaptógenos no se sabe con total certeza.

¿Sobre qué órganos y/o sistemas actúan los adaptógenos?

Por ahora sabemos que muchos de ellos actúan sobre:

  • El eje hipotalámico-pituitario-suprarrenal, que es directamente responsable de regular nuestro sistema nervioso y la respuesta al estrés. Esto significa que con el consumo regular de adaptógenos es posible que no produzcamos cantidades excesivas de cortisol, adrenalina y noradrenalina. 
  • El sistema nervioso, disminuyendo la activación del sistema nervioso simpático y favoreciendo el parasimpático. Esto nos ayuda a mejorar muchas funciones del organismo como la digestión, la circulación, favorece el descanso y disminuye la ansiedad.
  • El sistema inmunológico: se sabe que el estrés disminuye nuestras defensas ante virus, bacterias y hongos y aumenta la posibilidad de sufrir alergias. Los adaptógenos ayudan a equilibrar el sistema inmunológico, esto podría ser el resultado de una acción indirecta sobre el sistema neuroendocrino.
  • Cuando ingerimos adaptógenos, con el tiempo, nuestro cuerpo comienza a adaptarse mejor a los factores estresantes diarios y disminuye su respuesta al estrés. Las hormonas del estrés reguladas significan menos estrés y ansiedad, lo que se traduce en un mejor estado de ánimo y más vitalidad.

¿Cuáles son algunos de nuestros aliados adaptógenos?

  • Ashwagandha (Withania somnifera): Aporta energía extra al organismo y ayuda a combatir el estrés, la ansiedad, el cansancio, la fatiga crónica y el insomnio. Tónico para potenciar el rendimiento tanto físico como mental. Con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, utilizada tradicionalmente para las afecciones musculoesqueléticas, la libido y, en general, un aumento de la energía.
  • Ginseng (Panax ginseng): Restaura la fuerza mental y física. Sobre el sistema nervioso central tiene un efecto depresor, por lo cual actúa como calmante y ansiolítica. También, posee acción neuroprotectora, por lo que aumenta la función cognitiva. Ayuda a disminuir la generación de glucosa en el organismo, mejora la resistencia a la insulina y protege a las células del páncreas encargadas de generar insulina. Además, tiene propiedades hepatoprotectoras. Otro de sus increíbles beneficios es que mejora la función cardíaca, ajusta la presión arterial e inhibe la agregación plaquetaria disminuyendo la posibilidad de trombosis. 
  • Maca (Lepidium meyenii): Aporta energía y contribuye como regulador hormonal. Es rica en minerales (cobre, hierro, calcio y zinc), en vitaminas del grupo B y en sustancias estimulantes.  Beneficiosa frente a trastornos hormonales. Afrodisíaca, pues aumenta la libido y reduce el estrés y el cansancio. Y además aumenta la fertilidad, alivia los síntomas de la menopausia, los trastornos de la menstruación y el síndrome de ovario poliquístico.
  • Moringa (Moringa oleifera): Una de las plantas con mayor capacidad como antioxidante y recuperador energético. Con propiedades antihipertensivas, diurética, ayuda en la disminución del colesterol, antiespasmódica, antiulcerosa, hepatoprotectora y antibacterial. Además es un poderoso antiinflamatorio y ayuda a disminuir las alergias respiratorias. 
  • Reishi (Ganoderma lucidum): Este hongo es un excelente antioxidante que proporciona bienestar al organismo y provoca que nuestro sistema inmunológico reaccione de forma más rápida. Fortalece el sistema nervioso. Posee propiedades anticancerígenas. Favorece la circulación sanguínea, estimula la regeneración de las células hepáticas y tiene propiedades antihistamínicas entre muchas otras. 
  • Rhodiola (Rhodiola rosea): Planta muy utilizada por sus propiedades para fortalecer el sistema nervioso, evitar la ansiedad, combatir el estrés y la fatiga. Al afectar múltiples sistemas de órganos en sincronía, ayuda a facilitar el equilibrio y la integración de los procesos bioquímicos. Puede proporcionar energía en casos de fatiga y también ser útil en casos de insomnio. Las dosis más bajas tienen un efecto estimulante, mientras que las dosis más altas tienen un efecto más sedante. Además se utiliza como coadyuvante en tratamientos quimioterápicos, para ayudar a regular la función inmunitaria durante el tratamiento y para aliviar la fatiga y el deterioro cognitivo que pueden ocurrir como resultado de los tratamientos convencionales contra el cáncer.

¿Cómo consumir adaptógenos de forma responsable?

Debido a que los adaptógenos influyen en la fisiología innata del cuerpo, pueden tardar en funcionar, y no deben usarse indiscriminadamente. Se recomienda comenzar con uno o dos adaptógenos que se dirijan a una condición o necesidad específica, y darles tiempo; con la excepción de los adaptógenos energizantes como el ginseng y rhodiola, es posible que transcurran al menos dos semanas para comenzar a notar los efectos en nuestro organismo. Y si se utilizan adaptógenos diariamente, se recomienda realizar descansos periódicos; algunas investigaciones sugieren que estos descansos también aumentan la capacidad de los adaptógenos para funcionar mejor. En general, se recomienda un patrón de tres semanas de toma y una semana de descanso.

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Las plantas nos invitan a vivir en equilibrio, ¿quién se suma?

Florencia Fasanella
Farmaceútica, Matrícula 17501

3 comentarios en “Tus aliados adaptógenos”

    1. Ailin Equipo Florecer Medicina Natural

      Hola Dalia! La podés encontrar en polvo o la raíz seca, como tintura madre, o en cápsulas. Abrazo! 🙂

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